Por Juan Francisco Coloane
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| Marcelo Bielsa: Idolo de Ñubel y de la Selección Chilena |
Es un entrenador argentino de fútbol uno de los personajes más populares en Chile. No son los líderes de la oposición, sino Marcelo Bielsa el que más incomoda al gobierno por esa popularidad.
En las encuestas entre políticos, Bielsa naturalmente no podría aparecer, pero pocos dudan de que si aparece, el propio presidente vería amagada las preferencias. Más aún cuando ha anunciado su retiro como técnico de
Anticipándose a una situación que podría exponerlo a una encrucijada desagradable, elegantemente el profesional que incomoda se estaba despidiendo de los hinchas el 3 de noviembre, a su manera, en sus tiempos, en los términos de cómo enfoca su actividad, y encendía una suerte de hoguera.
Según dos sociólogos entrevistados por la televisión el fin de semana, el retiro de Bielsa de la selección nacional de fútbol profesional chileno era el tercer evento de mayor intensidad y volumen de comentarios en las redes sociales, después del terremoto y el rescate de los 33 mineros. No se trataba del fútbol, sino de la intervención de gobierno moviendo los palillos para hacer perder a Mayne-Nichcols y para así hacer salir a Bielsa. Su posición de enorme popularidad era amenazante y para el gobierno había que deshacerse de él lo antes posible.
Había una elección de autoridades del fútbol profesional de por medio, y el tema no era sacarse de encima al burócrata internacional Harold Mayne-Nichols, el que había negociado para que Bielsa trabaje en Chile, desbancándolo de su presidencia de
El tema consistía en eliminar del acotado espacio de la imagen pública a Marcelo Bielsa, el entrenador argentino que hace tres años ha logrado una verdadera revolución en Chile por la forma de encarar la actividad, con resultados beneficiosos tanto en lo deportivo como en lo comercial para la “marca” Selección Nacional del fútbol chileno.
El tema era sacar del escenario mediático al personaje público que perturba a los dueños de la industria, y que amenaza con empañar aún más el lustre del que se siente como único protagonista del escenario mediático del país: El presidente de la república, Sebastián Piñera, que ha demostrado ser intensamente activo para la promoción y la publicidad.
En una situación en que el nuevo gobierno recién asumido (marzo) navega más por las oportunidades mediáticas, que por un programa macizo de propuestas con el horizonte del país en mente, un personaje con el carisma de Marcelo Bielsa no podría ser tolerado por los estrategas de imagen del gobierno. En una actividad con tantos efectos multiplicadores en la notoriedad pública como es el fútbol, podría ser una pesadilla hasta que Bielsa cumpliera su nuevo contrato en 2014.
Se ha deslizado desde el oficialismo y sus voceros de que el debate gestado en torno al fútbol y la salida Bielsa es banal y no tiene trascendencia política real. Es probable que así sea en una primera lectura. Sin embargo la legitimidad de cualquier político es frágil como es frágil cualquier gestión de gobierno. Se depende mucho más de lo creíble, de las campañas de imagen y de la propaganda. Se viven tiempos con sistemas muy precarios y lo que dejó entrever la charla de Marcelo Bielsa es que se avecinan tiempos más precarios aún.
En una histórica conferencia de prensa de dos horas y 15 minutos el entrenador de fútbol Marcelo Bielsa sin proponérselo, lanzó a su manera el primer manifiesto de oposición a la nueva administración en Chile. El exitoso entrenador hizo profundas reflexiones acerca de la ontología del ser y del trabajo. Habló del fútbol y su cotidianeidad, pero también del poder, la cultura y la política, sin mencionar las palabras. Fue como un regreso a las lecturas de Maimónides y Alfarabi. La lectura entre líneas cuando se vivía en dictaduras medioevales. Chile todavía vive una semi-dictadura fascista de lo que se puede decir. La autocensura perdura por más de tres décadas y la conferencia de Bielsa así como las reacciones lo evidenciaban.
Algunos la destacaron como: “Una lección de ética” (Ahumada,
Se ha comentado de una intervención del gobierno para hacer ganar la lista “gobiernista”. Un periodista (Felipe Bianchi), señaló que él tenía constancia que la lista gobiernista había sido impulsada por ministros del gobierno. Se menciona inclusive al ex candidato presidencial y hoy Ministro de Educación Joaquín Lavin, como uno de los artesanos de la intervención. El diputado José Auth del Partido Por
El gobierno reaccionó con vehemencia inusitada, declarando que la acusación de intervención del gobierno “era una canallada”. El propio presidente utilizó el mismo término de canallada en un discurso, agregando que eran miserables los que divulgaban esa versión. El gobierno está articulando una querella en contra de los autores de la acusación.
El técnico de origen argentino que le había entregado identidad a un juego, en un país que se esfuerza mucho en la búsqueda de identidad en muchos planos, manifestaba su decisión de no continuar dirigiendo a la selección del fútbol profesional chileno. Lo anunciaba en el contexto de una futura elección de autoridades en el fútbol profesional diciendo que, si quién lo había contratado para dirigir se iba, el también partiría.
Lo hacía 16 horas antes de una elección del órgano rector del fútbol profesional chileno, en la cual el que lo había contratado, el presidente de
Mayne-Nichlos pierde y vence el español Jorge Segovia presidente de un club menor y dueño de una universidad privada. Bielsa da su conferencia a las 20:00 horas del día anterior a la elección que será a las 11:00. Al nuevo presidente del fútbol se le asocia con el franquismo en España.
Para muchos fue como un “golpe de estado” sin decirlo abiertamente, pero es claro que al que trajo a Bielsa a Chile se le hizo una emboscada. La función de producción marca las pautas en una avalancha la cual debe apartar las variables perturbadoras antes de que el botín se escape de las manos
Bielsa en su discurso de dos horas, apuntaba a lo que la comunicadora María José Minguet decía en un programa radial: “Está anticipando un clima de violencia súbita”. Salieron hinchas a las calles a manifestar su repudio por lo observado y que Bielsa con mucha elegancia había manifestado entre líneas: No podría trabajar bajo el mandato de un fascista.
Fuente: Argenpress

