jueves, 3 de diciembre de 2009

"Tengo Un Sueño" *



Historia enviada por
Franco A. Cuffaro.
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Discurso del Prof. Dr. Fabio Procajlo en el marco del Debate s/ violencia en el futbol en la Facultad de Derecho de la UNR. Organizado por Franja Morada y con participacion de Salvemos al Futbol.



Orgullo es lo que siento por el trabajo que viene realizando “Salvemos Al Fútbol” (S.A.F.), en lo que ya es ante la historia de nuestra Nación y su fútbol, un grupo de asociados que esta escribiendo la nueva historia.

Hace ciento noventa y nueve años, unos grandes patriotas, cuya simbólica sombra nos cobija hoy, cumplieron con sus ideales y realizaron la mayor epopeya política en la historia de Latinoamérica, a la cual con el paso de los años se la llamo: “Revolución de Mayo”. Este transcendental suceso significo como un gran rayo de luz y de esperanzas para los cientos de miles de argentinos que para esa época estaban chamuscados en las llamas de una marchita esclavitud colonial. Llego como el precioso amanecer al final de una larga noche de injusticias. Pero, ciento noventa y nueve años después, el argentino aun no es libre; ciento noventa y nueve años después, la vida del argentino es aun tristemente lacerada por las esposas de la violencia y las cadenas de la discriminación; ciento noventa y nueve años después, el argentino vive en una isla solitaria en medio de un inmenso océano de prosperidad material; ciento noventa y nueve años después, el argentino todavía languidece en los rincones de los estadios de fútbol y se encuentra desterrado en su propia pasión.

Por eso, hoy hace varios años que “S.A.F.” existe. En cierto sentido ellos se han asociado para cobrar un cheque por todos nosotros. Cuando los fundadores de nuestra Republica escribieron las magnificas palabras de la Declaración de la Independencia y de la Constitución Nacional, firmaron un pagare del que todo argentino habría de ser heredero. Este documento era la promesa de que a todos los hombres, les serían garantizados los inalienables e imprescriptibles derechos a la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad.

También han venido a este lugar, para recordar a la Nación Argentina la urgencia impetuosa del ahora. Este no es el momento de tener el lujo de tomar tranquilizantes de gradualismo ante pequeñas batallas ganadas contra la violencia futbolística. Ahora es el momento de hacer realidad las promesas de democracia. Ahora es el momento de salir del oscuro y desolado valle de la intimidación hacia el camino soleado de la justicia social. Ahora es el momento de hacer de la justicia una realidad para todos los verdaderos hinchas de este deporte. Ahora es el momento de sacar a nuestro país de las arenas movedizas de la injusticia racial y sexual, hacia la roca sólida de la hermandad.

Sería fatal para la Nación pasar por alto la urgencia del momento y no darle importancia a la opinión de nosotros, los no violentos. Este fin de año, ardiente por el próximo viaje al mundial de casi todos los violentos de la primera división, no deberá pasar hasta que no haya una primavera vigorizante de libertad, igualdad, democracia y racionalidad.

2010 no es un fin, sino el principio. Y quienes tenían la esperanza de que los civilizados necesitan deshogarse y que con eso bastará, tendrán un rudo despertar si el país retorna a lo mismo de siempre. No habrá descanso ni tranquilidad en la Argentina hasta que a los hinchas se les garanticen sus derechos. Los remolinos de la rebelión comenzarán a sacudir los cimientos de nuestra Nación hasta que surja el esplendoroso día de la justicia.

Pero hay algo que debe saber nuestra gente, la que aguarda en el calido de sus hogares a que llegue la justicia. Debemos salir a la calle a manifestarnos, es cierto, pero debemos evitar cometer actos injustos en el proceso de obtener el lugar que por derecho nos corresponde a los hinchas.

No busquemos satisfacer nuestra sed de libertad bebiendo de la copa de la amargura, el odio y la venganza. Debemos conducir para siempre nuestra lucha por el camino elevado de la fiesta, la dignidad y los principios, ya que, nosotros somos distintos al chancho y a los que les dan de comer. No debemos permitir que nuestra protesta creativa degenere en violencia física. Una y otra vez debemos elevarnos a las majestuosas alturas donde se encuentren la fuerza física y la del alma. La maravillosa nueva militancia que ha envuelto a la comunidad futbolera, no debe conducirnos a la desconfianza contra todos los hinchas, periodistas y políticos, porque aunque no lo crean, aún queda una luz de esperanza con muchos de ellos. No podemos caminar solos. Y al unir fuerzas con ellos, marcharemos con peso hacia delante y nada ni nadie nos harán volver hacía atrás.

Hay quienes preguntan a los partidarios de nuestra lucha: “¿Cuándo quedaran satisfechos?”

Nunca podremos quedar satisfechos mientras nuestros cuerpos, fatigados de tanto luchar, no puedan colgar banderas en el lugar que deseen. No podremos quedar satisfechos, mientras se siga vendiendo droga en los estadios. No podremos quedar satisfechos, si se siguen suscitando robos en las tribunas. No, no; no estamos satisfechos y no quedaremos satisfechos mientras haya un hincha levantando la mano en su asamblea y un violento le diga “¿Qué c... levantas la mano?”. Sepan que quedaremos satisfechos cuando “la justicia ruede como el agua y la rectitud como una poderosa corriente”.

Se que muchos de ustedes no están bien al tanto de la lucha de FAVIFA, Salvemos al Fútbol, la Gloriosa Oposición o Resistencia de Newell’s Old Boys (hoy algunos de ellos en el Movimiento Leproso Social y Popular que gobierna positivamente los destinos del club) y la Agrupación CRECE (de Rosario Central). Muchos han iniciado su lucha por vivir en carne propia la violencia de los mercenarios del fútbol. Algunos de ellos han estado en angostas celdas. Algunos de ellos en la búsqueda de la libertad, se toparon con los golpes de la tormenta de la persecución y fueron derribados por los vientos de la brutalidad policíaca. Algunos de ellos han estado declarando en tribunales por causas penales inventadas. Todos ellos son los veteranos del sufrimiento creativo, y en parte, también lo somos todos nosotros que domingo tras domingo para alentar a los colores de nuestro corazón, debemos sortear incontables sucesos incómodos creados por unos pocos. Continuemos luchando con la firme convicción de que el sufrimiento que no es merecido, es emancipador.

Regresen a sus estadios, vean lo que realmente pasa y pregúntenle a la conciencia de cada uno de ustedes: “¿Esto es lo que yo me merezco?” “¿Esto es lo que yo quiero para mi hermano, hijo o nieto?”.

Hoy les digo a ustedes, hermanos del fútbol, que a pesar de las dificultades del momento, yo aun tengo un sueño. Es un sueño profundamente arraigado en el sueño argentino.

Sueño que un día el matrimonio que dirige a esta Nación se levantará y entenderá que financiar, darles personería jurídica y dejarlos ir al próximo mundial a los violentos, será un error irreversible en nuestras arcas y, que nos dejará mal parados ante el mundo entero.

Sueño que un día, desde las ventosas tribunas de la CAI en Comodoro Rivadavia hasta en el estadio del lobo jujeño, podremos ir a vivir un partido con el folklore que tanto caracteriza al ser argentino, pero sin ningún hecho de violencia ni discriminación.

Sueño que un día, incluso en la ciudad de Rosario, una ciudad que desde hace mas de 10 años se sofoca por la injusticia y la opresión, se convertirá en un oasis de libertad y justicia.
Sueño que mi hermana de 11 años vivirá un día en un país en el cual nadie será discriminado ni violentado por cuestiones de género, raza, religión, clase social, origen o colores de camiseta.

¡¡¡ Hoy tengo un sueño!!!

Sueño que un día, la Asociación de Fútbol Argentino donde cuyo gobernante monárquico escupe por sus poros la falta de democracia y dialogo, se convertirá en un sitio donde los socios de los clubes afiliados a la A.F.A, puedan por medio del sufragio, elegir al presidente que reemplazará a Don “todo pasa”.

Esta es mi esperanza. Esta es la fe con la cual todas las noches apoyo mi cabeza en la almohada. Con esta fe podremos esculpir de la montaña de la desesperanza una piedra de esperanza. Con esta fe podremos transformar el sonido discordante de nuestra Nación y su fútbol, en un hermoso cántico de respeto por la vida ajena. Con esta fe podremos trabajar juntos, luchar juntos, ir a la cárcel juntos, defender las libertades juntos; sabiendo que algún día la familia podrá volver a los estadios con la tranquilidad que no les pasará nada.

Ese será el día cuando todos los argentinos podremos cantar el himno con mayor pasión: “Oíd, mortales, el grito sagrado, libertad, libertad, libertad! Oíd el ruido de rotas cadenas”. Que se destruyan de una vez aquellas cadenas del fútbol que arrancaron tantas vidas; vidas que se perdieron sin significado alguno y que aún hoy no descansan en paz, por no haberse hecho justicia. ¡¡¡Que deje de correr tanta sangre por los escalones de las tribunas y se rompan aquellas cadenas!!!

Por eso mismo, ¡Que se rompan las cadenas en los clubes del Norte, Sur, Este y Oeste del País! ¡Que se rompan las cadenas en los 5 grandes y el resto! ¡Que se rompan las cadenas en los clubes de nuestro montañoso cuyo! ¡Que se rompan las cadenas en aquellos estadios del sur donde tanto viento corre! ¡Que se rompan las cadenas en los pasionales clubes del norte argentino! ¡Que se rompan las cadenas en Avellaneda, en el estadio más moderno de todo Latinoamérica! ¡Que se rompan las cadenas en aquellos modestos estadios del interior del país! Y si es cierto que este pueblo es tan grande como nosotros mismos decimos, Ese ruido de rotas cadenas en un futuro no muy lejano se oirá!!!

Cuando se rompan definitivamente aquellas cadenas de la opresión violenta y discriminatoria de unos pocos, y la dejemos romper a lo largo y ancho de nuestras tierras, en cada estadio, capital, ciudad y pueblo, podremos acelerar la llegada del día en que todos los hijos del fútbol, leprosos y canallas, xeneizes y riverplatenses, cuervos y quemeros, los del rojo y racinguistas, y, pincharatas y los del lobo; podrán unir sus manos con la de sus familiares e ir a vivir lo que es un clásico argentino con todo su folklore, sin problema de violencia alguno.

Para finalizar este rapto de sincericidio en el cual les abrí mi corazón para gritarles cual es mi sueño, quiero finalizar con una frase de un grupo de jóvenes universitarios de 1918; señoras y señores, hasta el momento: “¡¡¡Los dolores que quedan, son las libertades que faltan!!!”


* Adaptado al discurso titulado "Yo Tengo Un Sueño" de Martin Luther King Jr. El mismo fue pronunciado, el 28 de agosto de 1963 delante del monumento a Abraham Lincoln en Washington, DC, durante una histórica manifestación de más de 200,000 en pro de los derechos civiles para los negros en los EE.UU.

** Hincha de Newell´s, asistió a todas las actividades posibles contra la dictadura en el club de sus amores. Hoy es miembro de Franja Morada Derecho.
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