lunes, 14 de diciembre de 2009

"Esta vez el que se comió la paliza en Newell's fue Eduardo J. López"* (ESPECIAL)

Un mito de impunidad que se derrumba


-A UN AÑO DE LA REVOLUCIÓN LEPROSA-.


Eduardo Lopez en Tribunales Provinciales de Rosario. Imagen: El Eslabon



Primero era que nunca iba a haber elecciones. Después, que si llegaba a haber elecciones las ganaba él seguro. Todo, porque “el tipo tiene mucho poder”, “maneja la justicia, la barra y la policía”, “tiene un arreglo con Binner”, y demás.

Cuánto de verdad hay en todo esto último puede todavía discutirse. Lo que ya no se discute es lo primero: en Newell’s hubo elecciones y López perdió. Y por paliza. Otro mito de impunidad que se derrumba.

Aún varios de quienes nunca acordaron con sus acciones y sus métodos caían recurrentemente en una suerte de endiosamiento –o endiablamiento, si se quiere– del ahora derrotado Eduardo J. López. Muchos de sus adversarios, sus enemigos y sus víctimas temieron enfrentarlo por considerarlo demasiado poderoso.

Pues bien, el resultado de ayer de las elecciones en Newell’s desmiente el mito de la impunidad de un hombre que supo, a fuerza de incumplimientos de compromisos asumidos, ganarse odios, enconos, desconfianzas y también procesos judiciales, que habrá que ver cómo siguen ahora.

Párrafo aparte merecen los alcahuetes y cómplices, grandes difusores del mito de la impunidad, ahora con el rabo entre las piernas, tal vez ya buscando nuevas medias para chupar.

Incluso están los que, siendo víctimas de injusticias varias ligadas a las diversas actividades económicas desplegadas por López, sumaban a la difusión del mito expresiones de adhesión personal a su verdugo. Lo de ellos suena a patológico. Y lo que aparece más recomendable es consultar a un profesional de la salud mental, a ver si algo puede hacerse todavía.

Bien vale dejar para el cierre de este breve comentario pos elecciones en Newell’s a quiénes enfrentaron a López contra viento, marea, aprietes, agresiones y mito. Para ellos el agradecimiento y el reconocimiento debieran llegar de todos quienes reivindican la honestidad y la tolerancia como valores necesarios para la convivencia entre las personas.


* -Publicado por redaccionrosario.com un 15/12/2008-
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